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Hablando de Teatro

Hablando de Teatro
José Pereyra es el Director de Contraescena, grupo de teatro independiente de la ciudad de Rocha. Una trayectoria de éxitos por más de una década, consolidan a un grupo en pleno desarrollo, que forma actores y que forma público, con una actividad ininterrumpida, variada y de calidad.

¿Cómo surge Contraescena?
Contraescena no tiene una fecha definida pero sí estimativa. Diría que a fines del 2000 surgió el nombre y la idea de crear el grupo. Después en el 2001 estuvimos ensayando un par de obras que se rechazaban por los derecho de autor y ahi aparece la madrina del grupo que es María Elena González Pioli que nos destraba esos derechos ante AGADU y, gracias a esa gestión, pudimos estrenar; pero nos llevó todo el 2001 estar con esa demora; finalmente estrenamos en enero del 2002. Se puede decir que el comienzo es ese, arrancamos desde el 2002 hasta la fecha.


 

¿Cuáles han sido las obras más destacadas de Contraescena?
- Nosotros en todas las épocas hemos tenido buenas obras, pero hay dos o tres piezas que han sido importantes para el grupo, o por su producción en cuanto a vestuario y escenografía o por la actuación. Una fue "El amor de los cuatro coroneles", la primera obra grande que presentamos. Fue complicado conseguir los derechos, pero se logró y fue la primera obra a la que le hicimos el vestuario. Era una comedia de humor inglés muy inteligente, y nos llevó mucho tiempo trabajar sobre eso. También fue la primer obra sobre la que hicimos un trabajo de investigación. Muy importante fue el papel que cumplió Almendra Anza en esa investigación buscando los aspectos históricos que aparecían en la obra, más un bagaje de información que Peter Ustinov había incluído en esa comedia. Otra obra importante fue “Un mal día”. Ambas son comedias que pegaron fuerte en el público y atrajeron mucha gente a ver teatro por primera vez. La tercera obra que remarco, que ahora se está ensayando nuevamente para estrenarla en poco tiempo, es “Blancanieves y los siete enanitos gigantes”, primera obra para niños presentada por el grupo. A la fecha tenemos más de 20 obras realizadas; todos los años ponemos una o dos en cartel. En realidad todas fueron fantásticas porque cada vez que comenzamos un proyecto cada obra se trata con el  mismo cariño que las demás y uno se enamora de la misma manera de cada una de ellas.

Además de esa obra para niños, ¿hay alguna otra en preparación?
-Sí, en preparación tenemos “Las de Barranco” de Gregorio de Laferrère que es una obra preciosa. Además, tenemos la suerte de contar con Norma Izaguirre que vuelve a hacer teatro después de tantos años de estar sin trabajar… y que es un amor poder contar con ella nuevamente. Mantenemos en cartel  “Venecia”, a la que inscribimos en los Fondos Concursables  para ver si podemos mostrarla más allá de Rocha. Es la primera vez que presentamos aspiración en Fondos Concursables; pero ya habíamos tenido una experiencia en el 2008 en un proyecto que fue “Uruguay a escena”, o algo así, que se hizo sólo ese año. También en 2008, con “La barca sin pescador” recorrimos cinco departamentos de Uruguay. Fue una experiencia distinta, linda, porque mostramos la obra a públicos diferentes. Sin embargo, el interés no fue muy marcado;  nos ve más gente en Rocha y el dicho que “nadie es profeta en su tierra” con nosotros parece no aplicarse, ¡por suerte! Tenemos más convocatoria acá que cuando salimos.
En definitiva, con Fondos Concursables, que es una herramienta fantástica que existe, veremos a ver qué pasa. A veces es medio engorroso todo el trámite que hay que hacer pero también supongo que será necesario, teniendo una mirada nacional y considerando todos los que se pueden presentar, quizá sea necesario tanto requisito.

¿Qué queda de la Escuela generada y gestionada por Orlando Tocce en tu propuesta?
-En mi propuesta lo que me queda directamente son algunos de los actores. Yo con Tocce trabajé muy poco, entré en el año 88 al teatro y estuve alrededor de un año o algo más con él. En el año 90 se jubiló y fallece en el 91, o sea que con él casi no trabajé, pero sí vi el estilo de trabajo que es lo que mantenemos. Seguimos la misma línea tal vez en la elección de las obras, aunque hoy se hacen algunas más picantes que en el tiempo de Tocce porque las épocas van cambiando. Quizá si él estuviera hoy también las estaría haciendo.
De la línea de Tocce conservo a Luis Sosa Romero, a Norma Izaguirre, Graciela Fernández, a Daniel Caballero, que mantienen una disciplina y están poniendo al servicio del grupo lo que prendieron con él. Yo no soy docente, no formo gente, pero queda sí en mi propuesta algo de la Escuela de Tocce.

¿La Escuela de Arte Dramático formó público para el teatro?
-Sí, formó público, pero en realidad… siguiendo la línea de lo que hacía Tocce, que trabajó en la EMAD que se fundó en el 75 y antes con otro grupo independiente , hubo una época que acá en Rocha se veía más teatro porque venían de otros lados. Si se compara la actividad que tuvo la EMAD dirigida por Tocce y la actividad que tiene CONTRAESCENA se ve que nosotros hemos hecho muchas presentaciones más. Tocce hacía unas obras espectaculares y se trabajaba todo un año para presentarlas una o dos veces.  CONTRAESCENA pone en cartel una obra varias veces en el año.
La oferta teatral se concentra en Montevideo, acá se ve muy poco comparado con la capital. Sin embargo se puede decir que sí formamos público, pero no es bueno que los jóvenes de Rocha nos vean solamente a nosotros que no somos profesionales, no vivimos del teatro ni le damos dedicación exclusiva. Ofrecemos una línea teatral que es única en el medio; hay otras formas de hacer teatro que no llegan acá. Por suerte debe haber mucha gente a la que no le gusta lo que hacemos pero al no tener una oferta más amplia no puede discernir si le gusta o no el Teatro. Entonces, formar públicos o no es una responsabilidad muy grande.

   

¿Qué expectativas o qué sueños le quedan sin cumplir como Director de teatro?
-Cada obra empieza como un sueño, desde decidir sobre los actores, la música, la escenografía, todo empieza a veces en una nebulosa que no se sabe bien si fue consciente o fue en un sueño que uno decidió hacerlo. Toda obra, en alguna de sus parte, roza ese mundo de sueños, por eso cada una es un desafío.
Una meta era la realización de obras para niños y se cumplió; hay otras que no las puedo hacer porque no tengo la gente necesaria.
Un sueño… de esos que te parecen imposibles… sí… ojalá tuviéramos una sala propia. Las presentaciones que hacemos no son todas las que quisiéramos. Ese sería para mí el sueño del pibe, considerando que no sólo dirijo sino que coso a máquina y hago cortinas, vestuarios, armo luces…obviamente me ayudaría mucha gente… pero estaría desde la “cocina” , desde el armado del escenario hasta recibir el público en la puerta, así que ese sería EL SUEÑO, en cuanto a teatro.
                                                                             ¡GRACIAS JOSÉ!

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