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Concierto Candombero

Concierto Candombero

Febrero Las diferentes zonas de La Paloma se preparan para la llegada del carnaval. Todo el que viva en La Aguada, en un lugar conocida como Cinco Esquinas, no podrá ignorar cómo, semana a semana, un humo grisáceo sube desde un pequeño fuego rodeado de tamboriles de diferentes tamaños.


Le siguen luego el repiquetear de las lonjas, el flamear de banderas coloridas y el movimiento de cuerpos de mujeres. Es que  todos nos estamos preparando para esta fiesta pagana que se aproxima. Al oír esa palabra, pensamos en movimientos sensuales de cuerpos, pensamos en humor y alegría, pensamos en cantos, en bailes, en grupos, que pueden ser humoristas, parodistas, revistas, escuelas de samba,  murgas o comparsas. Cada grupo tiene sus características particulares. En forma gradual, crece la aceptación del público por algunos, como las escuelas de samba, que llegan desde Brasil. Durante mucho tiempo, en el interior de nuestro país no era posible encontrar grupos lubolos, pero ahora es posible encontrarlos en cualquier localidad. Esto es lo que sucede en La Paloma. Hace un tiempo, pudimos ver desfilar una comparsa numerosa y bien organizada, Lonjas del Cabo. Pero, así como apareció, otro día desapareció. Por suerte, la Palomurga, con su calidad permanente, sigue representando bien a la zona balnearia.

 

Hoy queremos hablar de una nueva comparsa que se ha formando con hombres, mujeres y niñas, de Arachania, Antoniópolis, Costa Azul, La Aguada, Barrio Parque y La Paloma. Para conocer más de ella, y luego de seguirla durante varios ensayos, resolvimos saber cómo nació. Para eso, entrevistamos a Federico Amarilla, integrante de la cuerda de tambores.
¿Cómo nació Concierto Candombero?
Se formó a partir de un grupo de personas que nos gustaba tocar tambor. Algunos, habían integrado Lonjas del Cabo, y otros, diferentes comparsas. Comenzamos de a poco. Nos reuníamos a tocar. Primero, en el murito de La Aguada. Después en las Cinco Esquinas. Lo hacíamos solo porque nos gustaba. Pero un día nació la idea de organizarnos. Fue cuando resolvimos que fuera una escuelita para enseñar a tocar a otros. Varios de los que se acercaron a aprender, hoy están integrados a la cuerda de la comparsa, desfilando.
¿Quiénes fueron las personas responsables de esa organización?
Son varios: Pepe González, los hermanos Arbulo, Quique Ramos, el Lito y Nicolás Benítez. Nicolás es el jefe de cuerdas. Sabe mucho de eso, porque vivió en el Barrio Sur, de Montevideo.
¿Qué función cumple el jefe de cuerdas?
Es el que guía a los integrantes de la cuerda. En los ensayos, nos orientó y marcó lo que debíamos hacer. Pero en los desfiles, como no puede ir gritando, nos dará indicaciones con las manos. Él es el que indica cuándo va un corte. Eso significa que hay un cambio, que se llama arreglo musical. Él es el que predetermina el orden de las variantes en la formación. Por ejemplo, cuándo debemos iniciar la formación de un caracol o de otra figura.
Sé que nada es fácil, cuando hablamos de grupos de personas. Me refiero a las relaciones. ¿Cómo ha sido entre ustedes?
Puedo hablarte en forma específica de la cuerda, que es donde estoy yo. Se fijaron días para los toques, y ahí estamos. Pero una comparsa es más que tambores. Por eso, un día surgió la idea de organizarla y hoy somos 80 personas. En la cuerda, somos casi 30. Pero después tenemos los que llevan el estandarte, las banderas, la media luna, las estrellas, las bailarinas, el escobero, el gramillero, la mama vieja y las vedettes. Para reunir a esta cantidad de personas, no ha sido fácil, pero llegamos muy bien hasta hoy. Aunque no fue fácil organizar a un grupo numeroso. Siempre aparecieron las complicaciones.
¿Y en lo económico?
Se han realizado beneficios. Ha colaborado el dueño de El Torcido, que nos apadrinó. La alcaldía colaboró con el transporte, que es muy importante.
¿Así que este año representarán a la zona balnearia del departamento?
No somos los únicos. Este año, en La Paloma se formó otra comparsa. Se llama La Marea. Nació a impulso de Agustín. Como nosotros, nació de talleres.
Cuéntale a los lectores de escenarios,uy, cómo es eso de los tambores.
Hay tambores de tres tamaños. El grande, se llama piano. Es el más gordo. Es el que posee el sonido más grave. El repique, es el mediano, y es el que tiene más libertad de toque. El más chico, se llama así y es el más fino, el de sonido más agudo y suena siempre igual.
¿Se agrupan según el tambor que tocan?
No. Vamos mezclados. Yo, que toco el piano, puedo tener de un lado un repique y del otro un chico.
Creo que tengo claro a qué llamamos comparsa. Pero me gustaría que la definieras como lo hacen ustedes.
Una comparsa es un grupo mixtos de personas. En cada sección aparecen claros los diferentes sexos. Vamos representando lo que hacían los negros esclavos, que no abandonaban sus culturas. Por lo general, en el grupo de bailarinas, son niñas y mujeres. Sabemos que otras comparsas tienen bailarines. Nosotros, no. Los que llevan los estandartes y banderas, son hombres. En la cuerda, hay una mujer. Natalia.
Ahora me interesa hablar de ti. ¿Qué es lo que te motiva a integrar una comparsa?
Crecí en una familia donde la música estuvo presente en forma natural. Mis hermanas estudiaron música y baile. En mi casa había un piano. Siendo muy chico, me integré al Taller Tacuabé, que dirigía José Ariel Cardoso, pero a estudiar guitarra. Un año, apareció alguien enseñando a tocar tambor. Sin dejar la guitarra, aprendí a tocar tambor. Mucho más adelante, estando trabajando en Aguas Dulces, me integré a una comparsa llamada La Cachimba, que todavía sigue saliendo. Este año cumplen diez años. Cuando me instalé en La Paloma, siempre busqué instancias de encuentros con amigos o compañeros, con los que disfruté tocando tambor. Esto es un trabajo honorario. Lo hacemos por placer, pero no es barato.

wrr