escenarios.uy

Switch to desktop Register Login

Ser maestro es difícil

Ser maestro es difícil
Febrero A los cuatro años de una formación con una extensa carga horaria que no te deja tiempo para otras actividades y que la mayor parte de las veces no es, siquiera, tu mejor opción, se suma que dicha formación suele ser incompleta y de irregular calidad. María Verónica Amaral Bertone (*)
 
Excelentes profesores, profesores mediocres. Estudiantes que se esfuerzan, estudiantes a quienes no se les exige su mejor esfuerzo. Un sistema que no ha avanzado lo deseable para que la formación inicial de los docentes sea de excelencia y la formación permanente una realidad.
Ser maestro es difícil porque a la tensión que causa “dar concurso” y obtener una buena ubicación en las listas, y por ende, un cargo estable, se suma el tener que trabajar, a veces varios años, lejos del hogar, estando fuera doce horas para trabajar "sólo" cuatro. La situación se torna más difícil aún cuando el colectivo  docente es dispar, y a un grupo de gente entusiasta, responsable e innovadora, se suma otro, conservador, aquellos del "acá siempre lo hicimos así", "me van a enseñar a mí", del "cada maestrito con su librito" o, peor aún, del "déjalos que hagan, ya se van a cansar" y del repetido "para lo que nos pagan".
Ser maestro es difícil, finalmente, porque tu marco de autonomía es mínimo, ya que el Sistema a veces te trata como a un simple peón de ajedrez y te desgasta, y porque los otros actores del entorno de trabajo no siempre colaboran contigo. Los niños te necesitan, pero a veces sus conflictos son tan graves que no puedes hacer por ellos todo lo que quisieras. Procuras que sean felices en la escuela y quieran aprender, pero hemos sido muchos los que hemos perdido el sueño pensando en si “habrán curado a Inés”, “habrán comido los Pérez”, si “el papá de Luisito habrá vuelto borracho y les habrá pegado”. . . La lista sigue, ustedes la conocen tanto o mejor que yo.
Y los padres. . . Muchas veces, lamentablemente,  representan otro problema. Tenemos desde los que te abruman viniendo todos los días hasta los que no vienen nunca, ni aunque los llames, pero el último día se quejan del resultado del año escolar. Bueno, también están los que no vendrán siquiera a buscar el carné escolar. . . O los que digan en presencia de su hijo: "haga lo que pueda, maestra, a mi no me hace caso, no puedo con él".
Ser maestro es difícil, pero es una tarea que dignifica, que enriquece moralmente, que te alienta y aún exige, estar en permanente renovación.  Es una tarea que implica poner en marcha el engranaje para dar cumplimiento al derecho a una educación de calidad para todos los niños, como posibilitadora de la concreción de los demás derechos a lo largo de toda la vida. Todo eso, claro está, si has decidido ser maestro de liberación, no de dominación. Maestro con mayúscula, de los que hemos tenido múltiples ejemplos en nuestra historia, y muchos más cuyo nombre sólo quedó en el corazón de sus alumnos, como quedó en el mío el nombre y el recuerdo de mis maestras.

(*) Maestra egresada en 1974. Diversificó la docencia, trabajando en tres áreas de la misma: Educación Primaria (1976 a 2009), Formación Docente (Profesora efectiva por concurso en Ciencias de la Educación, área Pedagógica 1999 a 2009, Directora interina del IFD de Maldonado 2010-2011) y la enseñanza de Inglés en Primaria década del 90 e Instituto Anglo-Uruguayo de 1993 a 2008..