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Presente desde la ausencia

Presente desde la ausencia
Octubre Marcelo Rombys
Por lo general las promesas se pueden cumplir, aunque a veces se hace difícil y en algunas ocasiones imposible. Pasa con las promesas periodísticas,  se ofrece una nota y se deja para “uno de estos días”.
Eso me pasó con Marcelo Rombys; ahora y de esta manera trato de cumplir una promesa periodística. Lo intento porque el artista y su obra trascienden y porque él me caía muy bien.
Les cuento lo de la promesa.
Puse teléfono en mi casa, un funcionario puso una caja y se fue a hacer la conexión, el otro quedó instalando “los aparatos”.
Yo había hecho un dibujito en una tira de papel, creo que para zafar un rato de la computadora.
El funcionario que –producto de mi despiste- le encontraba “cara conocida” me dice:
-Usted dibuja, está bueno esto.
-No, dije, yo escribo, eso es un garabato que de tanto en tanto hago.
-Yo sí dibujo, ¿que tiene que ver usted con Escenarios? A mi compañera le hicieron una nota hace un tiempo, dijo, mirando una bandera con el logo de Escenarios que tengo colgada en mi lugar de trabajo.
Ahí me cayó la ficha –¡Ah… sos el compañero de Mariella, disculpa no te había reconocido!

Ahí se fue el funcionario y quedó el artista.
Fue en ese momento que me salió el periodista y prometí:
–¿Sabes que he estado pensando proponerles una nota a los dos juntos? Me parece muy interesante entrevistar a una pareja de artistas, pienso que deben tener una conexión extra, una sensibilidad en común, debe ser muy bueno.
Ahí sacó toda esa modestia que me dicen tenía siempre:
–Es que yo no soy artista no me dedico, lo mío es pasatiempo, gusto por hacerlo; pero igual estoy a las órdenes, habla con Mariella…
Fue la instalación más larga de un modem y un teléfono. Hablamos de todo, como conocidos de siempre, de cultura, de arte, de familia, de hijos, de parejas, de libros, de pintura, de Richard, de Weigel, de Tonelly, de Paysandú, de Rocha… Se interrumpió cuando el compañero, aburrido de esperar y con la urgencia de otras instalaciones, lo llamó.
Cuando se fue me quedé pensando que en media hora había conocido el artista que estaba en un hombre  que hacía muchos años conocía de lejos, “que poca comunicación tenemos por estos tiempos y qué importante es la cultura como puente de vínculos de conocimiento y de afectos”.
Pasaron varios meses, no cumplí con la promesa, no sé por qué, tal vez por esa banalidad de “que no tengo tiempo”, “que no he visto a Mariella”, “que en cualquier momento llamo”.
Después vino la noticia que me entristeció, me sentí mal, un informal que se compromete y no cumple, pero bueno frente a lo que él y su familia pasaban, no significaba nada mi “remordimiento”. Lo tomé como un error más en esta vida…

Hace unos días recibí la invitación de Mariella para una muestra conjunta de dibujos y poesía de Marcelo, ella y los hijos de Marcelo. Me alegré porque vi la posibilidad de cumplir con “aquella promesa” y el martes 4 estuve en punto, a las 19:30.
Estaba nervioso, tenso, los homenajes en ocasiones se vuelven tristes y la tristeza me entristece.
Otra vez me equivoqué, encontré la amistad de sus amigos, el compañerismo de sus compañeros, el amor y orgullo de su  compañera y sus hijos; todo eso con un aderezo de emotividad y sencillez.
Desde los paneles las formas y los colores de sus dibujos, jugaban al juego de las armonías con los versos y las palabras.
Como en una película, la voz de la poeta, la música de Mateo, la poesía de María del Mar y Facundo y la  imagen de sus dibujos, se mezclaban en abrazos creativos de emoción, afecto y amor.
Y ahí estaba Marcelo, “presente desde la ausencia”.
Me fui rápido, casi sin saludar para extender con las fotos que saqué, la magia del encuentro que vivimos, gracias al talento de un artista y al coraje de esta mujer y de estos hijos.
Claro, no hay amor sin coraje.

Carlos Machado G
Rocha, 5 de noviembre de 2016

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Marcelo Rombys
Paysandú 04/10/ 62        Rocha 05/12/2015
Su interés por el dibujo surge en la adolescencia fundamentalmente fue autodidacta, aunque estudió un par de años con el Maestro Carlos Tonelli.
Desarrolló su veta artística como un pasatiempo, sin interesarse por hacerla pública ni preservarla.
Expone por única vez en 2012, en la presentación del poemario Grafos de luna, de Richard González, ilustrado con sus dibujos.
Para 2015, proyectaba junto a su compañera, la escritora Mariella Huelmo, una exposición plástico – poética uniendo las creaciones artísticas de ambos.
Sus grafos pintan ricos mundos espirituales, hablan de miradas profundas y cuestionadoras de múltiples rostros habitándonos, de lunas pobladas de sutilezas, de días en los que conviven, la soledad y el amor, el dolor y la esperanza.
Sus creaciones pictóricas no plasman un paisaje, una situación, un ambiente cotidiano, sino que crean una realidad que únicamente puede existir en el arte. No busca contar una historia o encauzar el pensamiento, en determinada dirección, apelan a despertar una vibración, una emoción quizás tan vaga e inexplicable como la que lo impulsó a crear.
Esta muestra es, de alguna manera, la concreción de un proyecto que no pudimos terminar. Es imperfecta e incompleta como la vida misma.
Más que un hecho artístico, es una forma de seguir compartiendo, de hacer que el amor camine y continúe dando frutos, de homenajear su memoria y celebrar su existencia.
Mariella