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Daysi Helenne

Daysi Helenne
Enero A mitad de una de mis visitas se apareció con un rollito de pergaminos amarillos ataditos con un cordón de lana. Me dijo que era un regalo para mí, que creía que yo bien lo apreciaría. Javier Martínez Delgue



El rollito estaba formado por una veintena de hojas añejadas por décadas de otoños e inviernos, igual que algunos árboles viejos y resecos, habían sobrevivido el paso de mejores y peores épocas.
Dijo que era lo que quedaba de su cuaderno de notas de cuando tenía 15 años, estaba lleno de poemas y versos, algunas notas y otros pensamientos.
Con algunos cuidados y cierta naturalidad, desató y desenrolló las primeras hojas, muchas ya estaban rajadas y rotas, y de vez en cuando se caía algún pedazo, pero de todas formas comenzó a leerme algunos de estos poemas.
La forma de la lectura era tan natural y emotiva, que era evidente que los sabía casi todos de memoria, especialmente cuando aún faltando algún trozo de las hojas, las palabras seguían y los versos fluían en su boca.

Sueños
El cielo estaba oscuro con nubes de tormenta;
la noche iba cayendo sobre el barrio en silencio;
Y en aquella penumbra yo soñaba despierta,
mientras la noche entraba por mi balcón abierto.

En mi alcoba, todo parecía estar muerto
pero mi alma esperaba y mis ojos abiertos,
buscaban en las sombras, al que no había vuelto.

De pronto, a mi lado, una voz que me nombra.
Una mano que roza con ternura mis manos,
y unos labios que besan con amor en mis labios.

"Te quiero": me decía en medio del ensueño.
"Te quiero como al aire, como a Dios, como al cielo".
Y era su voz dulcísima y suave como un vuelo.
Y era mi dicha tanta, y tan grande el silencio,
que al cantar de la lluvia, soñando así me duermo.

Daysi

La Soledad
La soledad se sienta al lado mío,
de noche, a mediodía, en la alborada
yo la miro y me mira... y le pregunto:
¿De dónde vienes? habla.

De un desierto me dice, de un desierto
perdido en sus arenas abrazadas;
De un bosque cuyos pájaros murieron,
en una noche demasiado larga.

De las ruinas de un templo abandonado
entre las cuales los recuerdos andan
como alondras heridas y sin nido,
que buscan sitio en que morir calladas.

De una llanura que crucé de prisa,
en la noche, después de una batalla.
Vengo hasta aquí desde muy lejos... vengo,
Del fondo de tu alma.

J. Zorrilla de S. Martín

Milagro de Amor
Fue por los caminos maravillosos de la vida
donde nos encontramos;
veníamos iluminados
por las dulces venturas presentidas
y fácil fue reconocernos. Ambos
apretábamos contra el pecho un ramo
de esperanzas benditas:
¡El tesoro floral de aquellas ansias
en nuestra pura soledad crecidas!
Recuerdas?
Fue en los caminos róseos del ensueño
donde nos encontramos;
donde vivimos el milagro
de nuestros amatorios sentimientos;
donde tuvieron mis ojos y tus ojos
estáticos deslumbramientos,
y cantó el corazón sus alborozos
encendido en divinos sortilegios
Después...
Conjunción armoniosa de dos almas
solo duró un momento.
Y de nuevo por rutas separadas

nos fuimos en silencio,
deshojando con tiernas remembranzas
las recónditas flores del recuerdo...

Nuestro amor, hondo y breve,
se enjoyó en un instante de tu vida y mi vida
como una chispa de celeste fuego.

¡Oh verdad prodigiosa de un minuto!
En el fondo del pecho
¡ha dejado latente
las alegrías de un futuro encuentro!

Milagros de amor y de la vida
por el cual un minuto se hizo eterno:
¡aún resuenan tus besos en mi lira
y aún mis besos perfuman tus cabellos!

Amor! Quiero tu vida
¡Amor! Quiero tu boca para libar de ella,
el néctar que me ofreces como prueba de amor.
¡Amor! Quiero tus labios de singular belleza,
para que con los míos, en la sublime unión,
hagamos de dos bocas, un solo corazón.
¡Amor! Quiero tus besos, cuajados de ternura,
el más hermoso signo de nuestra adoración.

¡Amor! Quiero tus ojos que brillan cual estrellas
en mis obscuras noches de desesperación.
¡Amor! Quiero tus manos de pálida blancura
que acarician mi cara con suave devoción.
¡Amor! Quiero tu cuerpo perfumado de rosas
para aplacar las ansias de mi loca pasión.

¡Amor! Quiero tu alma para unirla a la mía
y confundir en una, con castísima unción,
mi pureza de niña y tu fuego de amor.
¡Amor! Quiero tu vida, porque tú eres mi vida
porque sólo a ti amo, porque solo a ti adoro.
Porque por ti es que late mi amante corazón.

Daysi Fröhlich

Así quiero yo
Como quiere el desierto una gota de lluvia
que mitigue un instante su suelo sediento,
como quieren los pájaros vivir en la espesura,
como quiere la madre arrullar al hijo soñoliento,
como quieren los lirios vivir aquel momento,
¡así te quise yo, con toda el alma mía!
¡así te quise yo, desde el primer día!

Como quiere el trigal las espigas doradas,
que en las tardes soleadas se mecen con el viento,
como quiere la noche a la luna encantada,
como quiere el marino al barco que en la mar navega lento,
como quieren los mártires vidas de sufrimiento,
¡así te quiero yo, objeto de mi vida!
¡así te quiero yo, desde el primer día!

Como quieren los ciegos mirar la luz del día
convertida en penumbras por su destino incierto,
como quiere el perdido a la mano segura que lo guía,
como quieren los ángeles volar de Dios al encuentro,
como quiere el avaro tener oro por cientos,
¡así te querré yo, amor hecho poesía!
¡así te querré yo, hasta el fin de mis días!

Daysi Fröhlich

Juramento de amor
Mis más caras ilusiones en ti cifradas estaban;
eras mi príncipe azul, el hombre que yo esperaba.
Cuando llegaste a mi acera, ofreciéndome tu amor,
el invierno de mi vida, en estío se trocó,
y la flor de mi alegría al instante se entreabrió.

En la noche de mi alma, otro día amaneció,
y un violín, allá a lo lejos, comenzó una introducción.
Los pájaros en el bosque, al oírla despertaron
y alegres con mi alegría, al unísono trinaron.
Hasta el agua del arroyo se volvió más cantarina
y hacia mi encuentro vinieron, mariposas danzarinas.

También el viento al pasar besábame suavemente
y en su murmullo, las hojas, decían cuentos celestes,
ya un tibio rayo de sol iluminó nuestras frentes
y muy juntos con un beso, juramos amarnos siempre.

Daysi Helenne Fröhlich

Mi destino
Yo se que algún día
me iré de su lado;
no se si con la muerte
o con mis propios pasos.

Y cuando esté muy lejos
de esto que ahora es mío,
cuando sea un recuerdo
para mis seres queridos,

Pediré a Dios que perdone
mi orgullo y mi egoísmo;
que olvide mis pecados,
y saque las espinas que puso en mi camino.

Yo quiero ser mejor
pero hay algo que impide
que yo realice esto.
Es una fuerza extraña
que me grita y me pide
que respete los ritos por el orgullo impuestos.

Y no puedo luchar
con esta voz interna;
y me rebelo a ella,
y no la puedo ahogar.

Es triste que no pueda
luchar conmigo misma.
Pero es que el cruel destino
no se apiada de mi y hace que así prosiga.

Si pudiera vencer
esto que me condena,
sería tan dichosa,
que elevaría al cielo, la plegaria más hermosa.
(que nadie supo hacer)

Daysi Fröhlich

Del amor
Por un beso de amor yo daría
mi vida al infierno.
Si me dejas tu boca besar,
un palacio de oro te ofrezco.

¿Porqué atraen tus labios mi anhelo,
si tu alma es oscura y mezquina?
¿Porqué miran tus ojos al cielo,
si tienen un brillo que duele y lastima?

Es tu voz tan alegre y tan suave,
y tu rostro tan dulce y divino,
que el odiarte en mi alma no cabe,
y a creer en tu maldad no me animo.

Tal vez tú nunca has querido
y por eso te ríes de los que te aman.
Quizás en tu pecho nunca habrás sentido,
el fuego que enciende del amor, la llama.

¿Por qué lloran tus bellas pupilas?
¿Por qué juntas tus manos en ruego?
Es que aprendes a amar, ¡oh mi vida!
y tus labios al fin besar puedo.

Daysi


Esto le diría yo a mi novia, si fuera hombre,
para conseguir su primer beso.
Pues si se lo pidiera, se negaría como es natural
en todas las muchachas que experimentan
su primer amor. Y si se lo robara, correría
el riesgo de recibir un puñetazo, como lo haría yo en su lugar.
Después de razonar todas
estas cosas, no creo que exista una mejor manera
de conseguir un beso, que hiriendo con palabras
sutiles su amor propio.
Si tienen un procedimiento más eficaz, mejor para ustedes y pasan
de largo esto que han leído.
No son más que ocurrencias de
Daysi


Del amor, me enviaste para siempre a vivir con la
desesperación de un presente despojado de ilusiones,
y la pesadilla de un pasado imposible de olvidar.
Fue muy simple para ti y por eso te parece
muy igualmente fácil ser perdonado.
Yo te perdono porque no estoy hecha de la forma
con que se hacen los malvados. No soy sino una
pobre muchacha traicionada y humillada, y
sé comprender los gestos nobles y magnánimos.
La belleza del perdón me conmueve y es dema-
siado tarde para hacer reclamos a mi corazón.
Te perdono. Esta frase está endida en lo más
profundo de mi ser y ya no saldrá de ahí.
Me pertenece y yo estoy identificada con ella.
Por eso te digo que no es necesario que me lo pidas.
De mi no recibirás otra cosa que un desepe-
rado y dulce perdón.
Daysi Fröhlich

Confesión
¿Sabes tú como viven las flores en las selvas?
Olvidadas del mundo, protegidas por Dios?
Cual ellas, yo vivía, tranquila y solitaria,
exenta de ambiciones, sin penas, ni dolor.

Y desde aquel momento en que por vez primera,
te vi junto a mi lado, sonriente al padecer,
cruzóse por mi mente, la idea, no de un crimen,
porque jamás es crimen la idea de querer.

Se quiere, lo comprendo, también de varios modos,
se quiere por capricho, también por compasión.
Pero yo a ti te quiero de un modo misterioso
y ese misterio nunca, podré comprender yo.
copiada por
Daysi Fröhlich

Esta poesía, ignoro quien la hizo pero le
puse mi nombre porque es muy triste que
no tenga autor, y además, porque yo la
siento palpitante y viva en mis sentimientos.
No crean que soy una ladrona de ideas, sino

creanme si, una muchacha que hice propias
las puras alegrías y amarguras de los demás.
Tal vez él o la que escribió esto, tenía
como yo, quince años y con una forma
poética hermosísima, como podeís ver,
expresa la reacción que experimentó su
espíritu, al llegar a su vida el primer
amor. Quizás a mi me parezca tan bello,
porque lo expuesto coincide admirable-
mente con mis propios sentimientos.

Daysi